En el juicio en su contra, la joven por primera vez relató lo sucedido: «Jamás en la vida le hubiese deseado la muerte a nadie», aseguró con voz quebrada y entre lágrimas.
Nahir Galarza declaró en el juicio en su contra y confesó cómo fue que mató a Fernando Pastorizzo. Con la voz quebrada, la joven aseguró que fue un accidente y que «jamás en la vida» le hubiese deseado «la muerte a nadie».
«Ninguno de los dos tuvo tiempo a nada, fue un accidente y por más cosas que me ha hecho, tampoco le hubiera deseado que pasara eso, nunca jamás en mi vida le hubiese deseado la muerte a nadie, ni jamás lo voy a hacer», sostuvo Nahir en su relato.
La joven prestó declaración y brindó su versión sobre los hechos: «Venía manejando con una sola mano. La moto se empezó a tambalear y tuvo que agarrarla con las dos manos. En ese momento me agarré de él y le saqué el arma. Se la saqué solamente. Nos caímos los dos para el costado», contó Nahir.
«Enseguida, cuando me alcanzo a levantar de nuevo, quedé aturdida. Esos fueron los dos disparos. Fueron dos segundos nada más. Fue todo rápido. Se me puso la mente en blanco. No sabía qué hacer, porque estaba él ahí y el arma de mi papá en el medio», continuó.
Sobre los minutos siguientes, Nahir afirmó no tener recuerdos sólidos: «Se me puso la mente en blanco, me sentía nerviosa. Me quede aturdida, estaba viendo todo desde lejos y no sabía qué hacer, nunca me había imaginado pasar por una situación así».
La joven añadió que se enteró de la muerte de Fernando cuando la madre de Pastorizzo la llamó para darle la noticia: «No me podía quedar, pero tampoco me podía ir. Me fui a mi casa y estaba todo igual. Todos estaban durmiendo. Yo sabía, por supuesto, que Fernando había recibido un disparo. Pero el otro no se veía. Estar herido no significa que te vayas a morir. No me imaginaba. No tenía noción. Ni siquiera se me cruzó por la cabeza que iba a morir. Me enteré cuando me llamó la mamá. Se me paró el corazón».
Sobre los supuestos hechos de violencia que sufrió por parte de Fernando, Nahir contó: «Me insultaba, me decía que era una zorra, una desesperada y después se puso más agresivo. Porque yo le contestaba y se puso peor. Me empezó a sacudir, yo le agarré de los brazos con el que me estaba pegando».
Tras cuatro semanas de juicio, el próximo martes se conocerá el veredicto.